los psicólogos que atendieron a los padres de Julen dicen que ahora necesitan intimidad.

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El equipo de psicólogos que ha atendido a la familia de Julen, el pequeño de 2 años que murió tras caer a un pozo en Totalán (Málaga) el pasado 13 de enero, continúa a disposición de los parientes, por si fuera necesario, en un momento en el que necesitan intimidad.

Francisca Ruiz, vicedecana del Colegio de Psicólogos de Andalucía Oriental, ha explicado a Efe que hasta este domingo estuvieron acompañando a la familia del pequeño, que habrá un seguimiento y que siguen a su disposición, pero ha advertido de que «ahora necesitan su espacio e intimidad» para analizar y digerir lo ocurrido. Ruiz ha recordado que, desde que fueron activados por el servicio de emergencias 112 Andalucía, dos especialistas han estado permanentemente con los padres del niño y sus familiares, y se han ido rotando entre los compañeros para completar turnos de 24 horas.

«Incertidumbre, frustración o desesperanza»

Ha afirmado que el trabajo ha consistido en hacer frente a «muchos picos de emociones, con mucha incertidumbre, frustración o desesperanza, y tratar de paliar y regular esos sentimientos» para prevenir posibles trastornos posteriores.

El desenlace ha sido muy triste, pero también ha resultado gratificante ver la unión que ha habido y cómo nadie del equipo ha desfallecido, y la recompensa que nos llevamos son las muestras de gratitud de los familiares, ha subrayado. Ha informado de que en total han intervenido treinta psicólogos, mientras que cuatro han estado coordinando el dispositivo, formado por profesionales «que tienen sus trabajos y que realizan esta atención como algo puntual». Han tenido el refuerzo de psicólogos de Almería, Granada y Jaén para descansar y efectuar las rotaciones, y que los intervinientes no estuviesen afectados por «una implicación más personal».

Bulos en redes sociales Por otro lado, Ruiz se ha referido al «mal sabor de boca» que le dejan los bulos que se han originado en torno a este suceso, principalmente en redes sociales, lo que ha obligado también a «reconfortar e intervenir psicológicamente» para hacer frente a esas situaciones. «Es una injusticia y nos provoca una sensación de impotencia que, mientras todos estábamos tratando de rescatar a un niño y ayudar a sus padres, nos hayamos encontrado con esa parte fea de esta historia, que no ha facilitado nada las cosas», ha sentenciado. Los profesionales que han participado en la atención psicológica a los padres de Julen y su familia pertenecen al Grupo de Intervención Psicológica en Crisis y Emergencias.

Fuente: 20minutos.es